Los adultos TDAH experimentan un desequilibrio entre dos redes cerebrales fundamentales para el funcionamiento cognitivo diario: la red de modo por defecto (DMN, Default Mode Network) y la red positiva de la tarea (TPN, Task Positive Network).
Este desequilibrio no es visible a simple vista, pero puede ser observado a través de técnicas de neuroimagen funcional, como la resonancia magnética funcional (fMRI), que muestran cómo estas dos redes tienden a alternarse normalmente en el cerebro típico: cuando una está activa, la otra se desactiva.
La DMN es una red que se activa cuando la mente está en reposo, no concentrada en una tarea externa específica, sino más bien inmersa en actividades de pensamiento interno como el soñar despierto, recordar el pasado, el pensamiento espontáneo o la reflexión sobre el yo. Es, en cierto modo, la red del “piloto automático” de la mente.
Por el contrario, la red TPN entra en funcionamiento cuando la persona se concentra en una actividad específica, involucrándose en tareas cognitivas controladas, como resolver problemas, prestar atención a estímulos externos o planificar acciones dirigidas.
En los sujetos neurotípicos, el paso entre estas dos redes es flexible y eficiente: cuando se inicia una tarea, la DMN se desactiva para dar espacio a la TPN, permitiendo que la persona se concentre en el presente, en el entorno externo y en el objetivo.
Sin embargo, en los adultos TDAH, esta dinámica está alterada.
Los estudios han demostrado que la DMN tiende a mantenerse activa incluso cuando no debería, es decir, durante la ejecución de tareas que requieren atención sostenida.
Esta falta de “desconexión” de la DMN interfiere con la activación efectiva de la TPN, dificultando el mantenimiento de la concentración, la organización de la información, la gestión del tiempo o el enfoque durante períodos prolongados.
En otras palabras, es como si el cerebro tuviera dificultades para “cambiar de marcha”, permaneciendo parcialmente atascado en un modo de pensamiento interno cuando sería necesario orientarse hacia el exterior y la acción.
Este desequilibrio puede explicar muchas de las dificultades que los adultos TDAH informan en su vida diaria.

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¿Qué es la Default Mode Network (DMN)?
La Default Mode Network (DMN), o red de modo por defecto, es una red funcional del cerebro que se activa cuando no estamos concentrados en una tarea externa, sino que la mente está en reposo, es decir, libre para vagar.
Es la red del pensamiento espontáneo e interno, la que se activa cuando soñamos despiertos, recordamos el pasado, imaginamos el futuro, reflexionamos sobre nosotros mismos o sobre nuestras relaciones con los demás. En otras palabras, es la red del “piloto automático” mental, que entra en funcionamiento cuando el cerebro no está ocupado por demandas externas inmediatas.
La DMN involucra varias áreas cerebrales, como la corteza prefrontal medial, el precuneus, el cingulo posterior y partes del lóbulo temporal.
Estas áreas trabajan juntas para apoyar procesos como la reflexión personal, la narrativa interna, la construcción de la identidad y la simulación mental de escenarios hipotéticos.
Por esta razón, la DMN es fundamental para actividades como pensar en lo que podría suceder, reevaluar experiencias pasadas o buscar sentido en los eventos.
En un cerebro típico, la DMN se activa cuando no estamos comprometidos con una tarea específica y se desactiva automáticamente cuando empezamos a concentrarnos en algo, dejando espacio para la Task Positive Network (TPN).
Este equilibrio entre la DMN y la TPN es esencial para un funcionamiento cognitivo flexible y eficiente.
Sin embargo, en los individuos TDAH, la DMN tiende a permanecer demasiado activa incluso durante las tareas, es decir, en momentos en los que debería “apagarse”.
Esto puede interferir con la concentración y la capacidad de mantener el enfoque en el presente. Es como si la mente estuviera constantemente saltando entre el mundo exterior y el interno, dificultando mantener la atención constante.

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¿Qué es la Task Positive Network (TPN)?
La Task Positive Network (TPN), o red positiva de la tarea, es una red funcional del cerebro que se activa cuando estamos comprometidos en una actividad enfocada, es decir, cuando nos estamos concentrando en algo que requiere atención, control cognitivo, planificación o resolución de problemas.
Es la red que entra en funcionamiento cuando nos ponemos a trabajar, cuando escuchamos activamente a alguien, cuando hacemos cálculos, seguimos instrucciones, organizamos mentalmente los pasos, o incluso cuando nos concentramos para evitar distracciones.
Se llama “task positive” precisamente porque se activa durante la ejecución de una tarea, especialmente si la tarea es cognitivamente desafiante o requiere un esfuerzo consciente.
A diferencia de la Default Mode Network (DMN), que está asociada al pensamiento interno y espontáneo, la TPN está asociada al pensamiento dirigido hacia el exterior, al entorno y a los objetivos a alcanzar.
Entre las áreas cerebrales involucradas en la TPN se encuentran partes de la corteza prefrontal dorsolateral, la corteza parietal y otras regiones relacionadas con la atención ejecutiva y el control voluntario.
Estas áreas trabajan juntas para mantener la concentración, suppress las distracciones, tomar decisiones y monitorear las acciones en tiempo real.
En el cerebro neurotípico, la TPN se activa cuando es necesario, y se “apaga” cuando la persona vuelve a un estado de descanso mental.
Sin embargo, en las personas TDAH, la activación y regulación de la TPN pueden ser menos estables o menos eficaces.

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¿Qué determina el desequilibrio de la Default Mode Network (DMN) y la Task Positive Network (TPN) en el TDAH?
Este desequilibrio tiene un impacto directo en muchas de las dificultades cognitivas, conductuales y emocionales típicas del TDAH, especialmente en los adultos.
En condiciones normales, la DMN y la TPN se “alternan” de manera coordinada: cuando nos concentramos en una tarea, la TPN se activa y la DMN se desactiva.
En las personas TDAH, por el contrario, la DMN tiende a mantenerse activa incluso durante la realización de tareas cognitivas, interfiriendo con la activación de la TPN. Este desequilibrio tiene una serie de consecuencias muy concretas.
Una de las principales es la dificultad para mantener la atención sostenida: incluso cuando la persona intenta concentrarse, la mente se ve constantemente interrumpida por pensamientos internos espontáneos, distracciones mentales, imágenes, recuerdos o preocupaciones.
Esto hace que sea complicado mantener el enfoque en una tarea por más de unos pocos minutos, y puede llevar a errores, olvidos o a la necesidad de comenzar de nuevo constantemente.
Otra consecuencia es la llamada intrusión del pensamiento interno, que se traduce en esa sensación de “mente que divaga”, muy frecuente en las personas TDAH.
Incluso durante conversaciones, lecciones, reuniones o actividades diarias, la persona puede darse cuenta de que no ha seguido nada porque su mente ha ido a otro lugar, activando la DMN sin quererlo.
El desequilibrio entre la DMN y la TPN también está relacionado con la dificultad para iniciar y completar tareas (procrastinación, evitación, bloqueos), porque la TPN – que debería entrar en acción para iniciar un comportamiento enfocado – no logra prevalecer sobre la DMN, que en su lugar “arrastra” la mente hacia el pensamiento pasivo o reflexivo.
Este mecanismo se vive a menudo con frustración, ya que la persona puede tener la intención y la motivación, pero sigue experimentando una sensación de parálisis o dispersión.
A nivel emocional, el desequilibrio puede contribuir a una cierta inestabilidad interna, con oscilaciones entre momentos de hiperconcentración caótica y momentos de total desconexión.
Además, el continuo regreso al pensamiento sobre uno mismo, favorecido por la DMN, puede reforzar rumiaciones negativas, sensación de culpa y una excesiva autocrítica.
No es de extrañar que muchas personas adultas TDAH reporten altos niveles de estrés interno y pensamientos abrumadores, incluso cuando externamente parecen inactivas o “bloqueadas”.
Las evidencias científicas de este desequilibrio provienen de estudios de neuroimagen funcional, que muestran cómo en los sujetos TDAH la DMN resulta más activa de lo normal durante tareas cognitivas, y cómo hay una menor supresión de la DMN cuando debería desactivarse.
Al mismo tiempo, se observa una menor activación de la TPN en los momentos en que se requiere atención, y una reducción de la conectividad entre las dos redes, lo que indica una dificultad en el “paso de turno” entre un modo mental y el otro.
Por lo tanto, el desequilibrio entre la DMN y la TPN en el TDAH no es solo un hecho teórico o técnico: es una condición real y medible, que explica muchas de las dificultades que las personas TDAH enfrentan en su vida cotidiana.
Sus consecuencias se manifiestan en forma de desatención persistente, dificultad para mantenerse en la tarea, tendencia a la distracción interna, pensamiento excesivo, procrastinación, dificultades ejecutivas y malestar emocional.

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