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Efectos secundarios de los antidepresivos

Tiempo de lectura: 3 minutos

Efectos secundarios de los antidepresivos: ¿por qué preocuparse?

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Revisión clínica a cargo de

Andrea Lasheras

Última revisión clínica: 5 de agosto de 2026

Coordinación editorial: Denise Puglisi

Para muchas personas, la idea de iniciar un tratamiento con antidepresivos puede generar dudas y preocupación, sobre todo por el temor a los posibles efectos secundarios.

Conocer los efectos no deseados de un medicamento y ser conscientes de ellos es importante: permite afrontar el tratamiento de forma informada, reconocer posibles síntomas y comentarlos a tiempo con el médico, favoreciendo también una buena adherencia al tratamiento.

Al mismo tiempo, sin embargo, es importante no dejarse asustar por largas listas de posibles efectos secundarios ni demonizar estos medicamentos de antemano.

Cuando se prescribe un antidepresivo, el médico evalúa la relación entre los beneficios esperados y los posibles riesgos en función de la situación individual del paciente.

En las próximas líneas veremos cuáles son los efectos secundarios más frecuentes de los antidepresivos, por qué pueden aparecer y cómo suelen manejarse.

¿Los antidepresivos realmente hacen engordar?

Una de las preguntas más frecuentes tiene que ver con el posible aumento de peso durante un tratamiento con antidepresivos.

Sin embargo, la respuesta no es igual para todo el mundo: los antidepresivos incluyen distintas clases de fármacos y su efecto sobre el peso puede variar mucho de una molécula a otra y de una persona a otra.

El aumento de peso observado durante el tratamiento no se debe necesariamente a un efecto directo del medicamento sobre la acumulación de grasa.

Algunos antidepresivos pueden modificar los circuitos que regulan el hambre y la saciedad, aumentando el apetito o el deseo de alimentos ricos en carbohidratos; además, se han planteado posibles efectos sobre los sistemas de la serotonina, la dopamina y la histamina, así como sobre algunos mecanismos metabólicos.

La propia depresión también puede modificar el apetito, el nivel de actividad física y el peso corporal: por ello, en algunas personas, parte del aumento de peso puede coincidir con la recuperación del apetito y de los hábitos alimentarios habituales a medida que mejoran los síntomas depresivos.

Además, no todos los antidepresivos presentan el mismo perfil: fármacos como la mirtazapina y varios antidepresivos tricíclicos se asocian con mayor frecuencia a un aumento de peso, mientras que con muchos ISRS este incremento tiende a aparecer sobre todo en tratamientos prolongados; otras moléculas pueden tener, en cambio, un efecto más neutro sobre el peso.

Por este motivo, es más correcto considerar el aumento de peso como un posible efecto del tratamiento, influido por el tipo de fármaco, la duración de la terapia y las características individuales, en lugar de entenderlo como una consecuencia inevitable del uso de antidepresivos.

Disminución de la libido y disfunciones sexuales causadas por los antidepresivos

Otra preocupación frecuente relacionada con el uso de antidepresivos es la posible disminución de la libido y, en general, sus efectos sobre la esfera sexual.

Se trata de un efecto secundario real y documentado, pero también en este caso el riesgo puede variar considerablemente según el tipo de antidepresivo y el fármaco concreto utilizado.

Las alteraciones de la función sexual pueden incluir no solo una disminución del deseo, sino también dificultades de excitación, retraso o dificultad para alcanzar el orgasmo, problemas de erección o alteraciones de la eyaculación.

Los efectos sexuales se han descrito con distintas clases de antidepresivos, pero parecen ser especialmente frecuentes con los fármacos que actúan principalmente sobre el sistema serotoninérgico, como muchos ISRS e IRSN.

Una de las posibles explicaciones es que el aumento de la actividad de la serotonina pueda interferir con los sistemas de la dopamina y la noradrenalina, implicados en los mecanismos del deseo y la excitación sexual.

Sin embargo, es importante recordar que la propia depresión también puede provocar una disminución de la libido y de la respuesta sexual, por lo que en ocasiones puede resultar difícil determinar en qué medida estos síntomas se deben al medicamento y en qué medida a la propia enfermedad.

Por este motivo, la aparición de efectos secundarios sexuales no debería llevar a interrumpir el tratamiento por cuenta propia, sino que es un aspecto que conviene comentar con el médico, quien podrá valorar el tipo de fármaco, la dosis y las posibles estrategias para manejarlos.

Con el apoyo adecuado, es posible mantener un equilibrio entre el tratamiento de los síntomas y el mantenimiento de una vida sexual sana y satisfactoria.

 

Más información sobre el Centro Médico para la Depresión GAM (Clínica Española de Psicología).

Fuentes:

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Validación científica y supervisión de contenidos:
El presente artículo ha sido revisado por el Dr. Giancarlo Giupponi, psiquiatra y psicoterapeuta, vicedirector del Servicio de Psiquiatría de Bolzano y presidente regional de la Sociedad Italiana de Psiquiatría. Además de garantizar la precisión clínica de los contenidos, el Dr. Giupponi supervisa la selección de los tests y cuestionarios disponibles en la web, asegurando su conformidad con los estándares científicos internacionales (DSM-5, OMS y herramientas clínicamente validadas). La información divulgativa se somete a revisiones periódicas para garantizar su fiabilidad.
Finalidad del contenido: divulgativa, no diagnóstica.

Psicología general

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