¿Eres TDAH y te preguntas si estás en riesgo de dependencia de sustancias? ¡Este artículo es para ti!
Una de las comorbilidades más frecuentes en personas TDAH es, sin duda, la relacionada con los trastornos relacionados con sustancias y trastornos por adicción.
Numerosos estudios e investigaciones han mostrado que las personas TDAH tienen un riesgo significativamente mayor, en comparación con la población general, de desarrollar dependencias, tanto de sustancias como de tipo conductual.
Las dependencias de sustancias – como alcohol, nicotina, cannabis, cocaína y otros estimulantes – son algunas de las más frecuentes en personas TDAH.
La mayor vulnerabilidad frente al abuso de estas sustancias puede manifestarse desde la adolescencia, un período especialmente crítico para quienes viven esta condición.
Además, hay que considerar que la relación entre TDAH y dependencias no se limita al uso de drogas y alcohol: también las dependencias conductuales, como el juego patológico, la adicción a internet, el uso compulsivo de redes sociales y la hiperactividad sexual, son más comunes en personas TDAH en comparación con el resto de la población.
En las siguientes líneas, profundizaremos en las razones de la frecuente comorbilidad entre TDAH y dependencias.
¿Es el riesgo de dependencia más alto en personas TDAH?
Según el estudio realizado en el Massachusetts General Hospital, las personas TDAH podrían estar en mayor riesgo de desarrollar trastornos relacionados con el consumo de sustancias.
El estudio indica que, en comparación con la población general, los individuos con trastornos relacionados con el consumo de sustancias tienen más probabilidades de ser TDAH. Por ejemplo, en un estudio sobre trastornos relacionados con el consumo de cannabis, el 38% de los participantes era TDAH.
Otro estudio, por su parte, ha encontrado que el 23% de los jóvenes adultos con trastornos relacionados con el consumo de sustancias también presentan TDAH.
Por lo tanto, según la investigación, la probabilidad de desarrollar trastornos relacionados con el consumo de sustancias es casi el doble en personas TDAH en comparación con personas no-TDAH.
Es necesario subrayar la importancia de acudir a profesionales especializados para tratar ambas condiciones. En particular, con GAM Medical se puede acceder a un equipo de profesionales ultraespecializados en TDAH.
En general, algunos estudios sugieren que las personas TDAH parecen ser más propensas a cada fase del proceso que lleva al consumo y la dependencia de sustancias, siguiendo una progresión que va desde la experimentación al uso regular, hasta el abuso y la dependencia propiamente dicha.
Esto se debe a que los factores neurobiológicos y conductuales típicos del TDAH dificultan resistir la tentación de probar sustancias, usarlas de manera controlada y detenerse antes de que se conviertan en un problema crónico.
La población TDAH parece ser más vulnerable en tres momentos clave de su relación con las sustancias:
- Inicio temprano de la experimentación: las personas TDAH son significativamente más propensas a comenzar a experimentar con drogas y alcohol a una edad temprana, a menudo antes que sus compañeros neurotípicos. Los estudios han demostrado que las personas TDAH tienden a comenzar a usar sustancias incluso 2-3 años antes que la media de la población.
- Dificultad para controlar la cantidad y la frecuencia de uso: una vez que una persona TDAH comienza a usar sustancias, es más probable que le cueste regularse, desarrollando un uso excesivo más rápidamente en comparación con la población general.
- Mayor riesgo de desarrollar una dependencia real;

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¿Cuál es el vínculo entre el TDAH y las dependencias y por qué las personas TDAH son más propensas a desarrollar adicciones?
Las razones de la vulnerabilidad que conecta a las personas TDAH con la aparición de adicciones y trastornos por adicción son el resultado de una serie de factores neurobiológicos, psicológicos y conductuales que interactúan entre sí, creando un terreno fértil para el desarrollo de comportamientos adictivos.
Entre los principales elementos que contribuyen a esta predisposición encontramos:
- Impulsividad: la impulsividad es una de las características centrales del TDAH y se manifiesta como una dificultad crónica para controlar las propias acciones, evaluar las consecuencias de las decisiones y gestionar las reacciones emocionales y conductuales. Las personas TDAH tienden a tomar decisiones de manera inmediata, sin reflexionar, y muestran una capacidad reducida para inhibir las respuestas automáticas a los estímulos externos. Esta impulsividad incide profundamente en la predisposición a las adicciones, ya que favorece un comportamiento orientado a la búsqueda de placer inmediato, sin considerar los riesgos a largo plazo.
- Dificultad para controlar los impulsos: las personas TDAH tienen una capacidad reducida para resistir los estímulos que generan gratificación inmediata, lo que las lleva a ceder más fácilmente a la tentación de usar sustancias o involucrarse en comportamientos compulsivos como el juego patológico, el uso obsesivo de internet o la alimentación descontrolada. La falta de una capacidad sólida de autorregulación hace que sea particularmente difícil interrumpir estos comportamientos una vez que se han instaurado.
- Tendencia a buscar gratificación instantánea: la incapacidad para tolerar el retraso de la gratificación es una de las características más problemáticas de las personas TDAH. Les cuesta invertir en actividades que requieren un esfuerzo prolongado antes de obtener una recompensa, prefiriendo alternativas que ofrecen satisfacción inmediata, como el uso de drogas que estimulan rápidamente el sistema de recompensa cerebral.
- Impulsividad emocional y gestión de las emociones: la impulsividad en el TDAH no se limita solo a las acciones, sino que también se extiende a las emociones. Las personas TDAH pueden reaccionar de forma exagerada a situaciones de frustración, estrés o ansiedad, buscando soluciones rápidas para aliviar la incomodidad. Las sustancias y los comportamientos compulsivos ofrecen una vía de escape temporal, alimentando un círculo vicioso de adicción.
- Susceptibilidad al aburrimiento: las personas TDAH experimentan una fuerte intolerancia al aburrimiento, un aspecto que influye profundamente en su comportamiento y predisposición a las adicciones. Su necesidad de estímulos constantes las lleva a buscar continuamente nuevas experiencias y a evitar situaciones que perciben como monótonas o carentes de interés.
- Búsqueda continua de estimulación (sensation seeking): la incapacidad para tolerar momentos de inactividad lleva a las personas TDAH a buscar fuentes de excitación y novedad. Las sustancias y actividades que crean adicción ofrecen una intensidad sensorial y emocional inmediata, satisfaciendo la necesidad de estimulación que estas personas sienten constantemente.
- Dificultad para mantener la atención en actividades prolongadas: muchas actividades cotidianas son percibidas como aburridas o carentes de significado por las personas TDAH, lo que las impulsa a buscar alternativas más estimulantes, aunque sean perjudiciales. El uso de sustancias o el involucramiento en adicciones conductuales representan una solución rápida para evitar la frustración derivada del aburrimiento.
- Mayor riesgo de adicciones conductuales: la susceptibilidad al aburrimiento es uno de los principales factores que contribuyen al desarrollo de adicciones conductuales en individuos TDAH, como el juego patológico, el uso excesivo de videojuegos, el binge-watching de series de TV o el consumo compulsivo de contenidos digitales.
- Deficiencia de dopamina: el sistema dopaminérgico juega un papel crucial en la regulación de la motivación, la gratificación y el control de los impulsos. Las personas TDAH presentan un déficit crónico de dopamina, lo que las hace particularmente vulnerables a la búsqueda de experiencias que puedan aumentar rápidamente los niveles de este neurotransmisor.
- Sensibilidad a la recompensa: debido a la deficiencia de dopamina, las personas TDAH se sienten más atraídas por estímulos que provocan una liberación inmediata de esta sustancia, como las drogas o los comportamientos compulsivos.
- Dificultad para experimentar placer en actividades cotidianas: la baja producción de dopamina hace que las personas TDAH encuentren difícil obtener satisfacción en actividades normales, llevándolas a buscar experiencias más intensas y gratificantes de inmediato.
- Mayor riesgo de desarrollar adicción rápidamente: dado que el sistema dopaminérgico es menos eficaz en regular la gratificación, una vez que una persona TDAH comienza a usar una sustancia o a involucrarse en un comportamiento compulsivo, es más probable que desarrolle una adicción más rápido en comparación con la población general.
- Disfunciones en la corteza frontal y prefrontal: la corteza prefrontal es una de las áreas más cruciales del cerebro para la regulación del comportamiento, el control de los impulsos y la planificación a largo plazo. Es responsable de funciones ejecutivas complejas, como evaluar las consecuencias de las propias acciones, gestionar las emociones e inhibir los impulsos inmediatos a favor de objetivos más estratégicos. Sin embargo, esta región del cerebro es también una de las últimas en madurar completamente, un proceso que no se completa hasta aproximadamente los 25 años. Esta inmadurez de la corteza prefrontal explica por qué los adolescentes tienden a ser más propensos a comportamientos riesgosos, incluido el uso de sustancias. En el caso de los adolescentes TDAH, esta vulnerabilidad es aún más pronunciada. Durante la adolescencia, el cerebro sigue en desarrollo y reorganización. En particular, la corteza prefrontal, que regula la capacidad de planificar, tomar decisiones ponderadas y resistir impulsos inmediatos, sigue inmadura. Esto significa que los adolescentes tienden a depender más de las regiones cerebrales más primitivas, como el sistema límbico, que está asociado con las emociones, las gratificaciones inmediatas y la búsqueda de sensaciones fuertes. Esta asimetría entre un sistema límbico altamente reactivo y una corteza prefrontal aún en desarrollo lleva a una mayor propensión a comportamientos impulsivos y riesgosos, incluidos el consumo de drogas, el binge drinking, el juego patológico y otras formas de adicción. Si ya en los adolescentes neurotípicos la corteza prefrontal no está completamente desarrollada, en los adolescentes TDAH esta área del cerebro presenta déficits funcionales adicionales. La corteza prefrontal en individuos TDAH muestra una menor actividad y una reducida conectividad con otras áreas cerebrales, lo que hace que sea aún más difícil controlar los impulsos y regular el comportamiento. Esto explica por qué los adolescentes TDAH tienen un riesgo aún mayor de desarrollar adicciones en comparación con sus compañeros.
La interacción entre estos factores crea un cuadro complejo, en el que el TDAH no solo predispone a las adicciones, sino que también complica su tratamiento y manejo.
Los individuos TDAH que reciben tratamiento para el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad desde una edad temprana pueden ser menos propensos a desarrollar trastornos relacionados con el consumo de sustancias en comparación con aquellos que inician el tratamiento del TDAH más tarde.
Por esta razón, es importante acudir a profesionales especializados en TDAH que puedan ayudar en el manejo de la condición.

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Factores de riesgo adicionales para la aparición de adicciones a sustancias o comportamentales en personas TDAH
La correlación entre el TDAH y las adicciones no es directa, sino mediada por una serie de factores que pueden actuar tanto como factores de riesgo como factores protectores.
Si bien es cierto que el TDAH aumenta la vulnerabilidad al uso de sustancias y a los comportamientos adictivos, esto no significa que todas las personas TDAH desarrollen necesariamente una adicción. De manera similar, no todas las personas con adicción son TDAH.
Esto indica que el TDAH, aunque sea un factor predisponente, no es suficiente por sí solo para determinar el inicio del uso de sustancias.
Si la relación fuera directa y lineal, todas las personas TDAH desarrollarían una adicción y, por el contrario, todas las personas con adicción deberían tener un diagnóstico de TDAH. Sin embargo, este no es el caso.
Esto demuestra que existen otros factores de riesgo que interactúan con el TDAH para favorecer la aparición de un trastorno por uso de sustancias y, por el contrario, factores protectores que pueden reducir esta probabilidad.
Entre los múltiples factores de riesgo que pueden contribuir al desarrollo de adicciones en personas TDAH, además de los analizados en los párrafos anteriores, relacionados principalmente con los síntomas del TDAH y sus especificidades, se encuentran:
- Historia familiar de uso de sustancias: la exposición a modelos de comportamiento disfuncionales y la facilidad de acceso a las sustancias en un entorno familiar de abuso pueden influir negativamente en las elecciones individuales.
- Presión de los compañeros: pertenecer a grupos de iguales que consumen sustancias puede constituir un factor de riesgo importante. El deseo de conformarse al grupo y la búsqueda de aceptación pueden llevar al individuo a experimentar con el uso de sustancias.
- Traumas infantiles: experiencias traumáticas durante la infancia pueden tener profundas consecuencias psicológicas y conductuales. Si no se tratan adecuadamente, estas heridas emocionales pueden llevar al uso de drogas o alcohol como mecanismo de escape del sufrimiento.
- Dificultades sociales: las personas TDAH pueden tener dificultades para socializar y construir relaciones positivas. El aislamiento social y la baja autoestima pueden aumentar la vulnerabilidad a las adicciones, las cuales pueden verse como una forma de superar la soledad y encontrar alivio.
Es fundamental recordar que comprender completamente la compleja relación entre el TDAH y el uso de sustancias requiere más investigación y profundización.
Sin embargo, siempre es importante acudir a profesionales de la salud mental especializados en TDAH para comprender mejor la condición y cómo actuar en caso de desarrollar adicciones.

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Las adicciones a sustancias comunes en el TDAH
Existen varios tipos de adicciones que pueden afectar la vida de los individuos TDAH, un ejemplo es la adicción tecnológica que ha sido tratada en otro artículo del blog de GAM Medical, que te invitamos a leer si deseas profundizar en el tema: ‘La clave para comprender el TDAH y la adicción tecnológica’.
Si hablamos de adicciones a sustancias, no podemos pasar por alto el fenómeno de la auto-medicación.
Muchas personas TDAH desarrollan una adicción no solo por su mayor vulnerabilidad neurobiológica a los comportamientos compulsivos, sino también porque encuentran, al menos temporalmente, un alivio de los síntomas mediante el uso de sustancias.
Con el uso de sustancias es posible actuar sobre la incapacidad de concentrarse, la hiperactividad mental, la ansiedad, la crónica sensación de aburrimiento o la disregulación emocional.
Sin embargo, obviamente, el uso de sustancias no resuelve realmente el problema, sino que agrava los síntomas a largo plazo, estableciendo un círculo vicioso en el que la persona se vuelve cada vez más dependiente de la sustancia para sentirse “funcionando”.
Existen varias clases de sustancias que se utilizan y cada una para diferentes fines; cada una, de hecho, puede responder a necesidades específicas de una persona TDAH.
Las sustancias de abuso más comúnmente utilizadas por las personas TDAH son:
- Nicotina: fumar es una de las adicciones más comunes, incluso entre las personas TDAH. Esto se debe a que la nicotina puede aumentar la concentración y la atención a corto plazo, gracias a la estimulación de la liberación de dopamina y acetilcolina, proporcionando un alivio temporal de los síntomas del TDAH. Según la investigación publicada en PubMed Central, más del 50% de los adolescentes TDAH que fuman pueden desarrollar un trastorno relacionado con el uso de sustancias en la adultez temprana.
- Alcohol: el alcohol puede proporcionar una sensación de relajación y desaceleración del pensamiento, lo cual es particularmente deseable para las personas TDAH que se sienten constantemente abrumadas por sus pensamientos y con un ruido mental ininterrumpido. Además, el alcohol puede ofrecer un alivio momentáneo de los sentimientos de frustración e irritabilidad, típicamente asociados con la disregulación emocional, la cual es común en el TDAH.
- Cannabis: la cannabis puede tener efectos similares al alcohol, puede aliviar temporalmente los síntomas del TDAH, pero al mismo tiempo puede afectar la memoria y la concentración y aumentar el riesgo de psicosis. Algunos individuos TDAH utilizan la cannabis para reducir la sensación de agitación y ansiedad. El THC, el principio activo de la cannabis, puede inducir un estado de relajación que se percibe como beneficioso. Además, el TDAH se asocia frecuentemente con trastornos del sueño, y algunas personas utilizan la cannabis para favorecer el sueño.
- Cocaína y anfetaminas: estos estimulantes pueden aumentar la dopamina en el cerebro, mejorando la concentración y la atención. Sin embargo, pueden crear adicción y causar serios problemas de salud.

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Estrategias saludables para aumentar la dopamina en el TDAH
Como ya se mencionó, las personas TDAH pueden ser más propensas a desarrollar adicciones debido a la baja disponibilidad de dopamina en el cerebro, lo que las lleva a buscar gratificaciones inmediatas a través de sustancias.
Sin embargo, existen diferentes maneras saludables de estimular la producción de dopamina y manejar los síntomas del TDAH sin recurrir a comportamientos dañinos. Aquí algunas estrategias efectivas.
- Ejercicio físico regular. La actividad física aumenta de manera natural los niveles de dopamina, mejorando el estado de ánimo, la concentración y reduciendo la impulsividad. Para profundizar sobre los beneficios del ejercicio físico para el TDAH, haz clic aquí y lee el artículo dedicado.
- Meditación y mindfulness. Estas prácticas ayudan a manejar el estrés y mejorar la regulación emocional, contribuyendo al aumento natural de la dopamina.
- Alimentación equilibrada: consumir alimentos ricos en proteínas, omega-3 y antioxidantes puede apoyar la producción de dopamina y optimizar la función cerebral. Para aprender cómo organizar una dieta perfecta para el TDAH, lee este artículo.
- Hobbies gratificantes: actividades como la música, el arte o el voluntariado ofrecen una gratificación positiva, estimulando la dopamina de manera saludable y contribuyendo al bienestar emocional. Para descubrir algunos hobbies estimulantes para adultos TDAH, lee el artículo dedicado.
- Sueño adecuado: un descanso de calidad es esencial para el equilibrio químico del cerebro, incluida la producción de dopamina. Para obtener algunos consejos sobre cómo dormir bien si eres TDAH, lee el artículo dedicado en el blog de GAM Medical.
Implementar estos hábitos en la vida diaria puede ayudar a mitigar los síntomas del TDAH y reducir el riesgo de adicciones.

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Es importante subrayar que no todas las personas TDAH desarrollan una dependencia.
Sin embargo, conocer los factores de riesgo y las señales de advertencia es útil para poder intervenir de manera temprana.
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Este artículo es de carácter informativo y divulgativo, por lo que no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si te ha gustado el artículo, ¡compártelo en las redes sociales!
Fuentes:
- https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4414493



